El complejo de víctima
Pintura de Botero
Al momento de escribir esto "la jartera" se ha apoderado de mi. Sí, me jarte, me mame, me canse, me fastidie, me harte, colapse viendo como un montón importante de la gente que me rodea y que rodea a quienes quiero sufre de ese bendito complejo de víctima que ayuda a quienes lo padecen a sentirse menos responsables de sus acciones.
No puedo comprender porqué a algunos les cuesta tanto admitir errores o afrontar problemas y prefieren, simplemente, cambiar de rol y pasar a ser el mártir de cualquier historia. Y no es que se trate de que todos deben ser "valientes" y afrontar sus metidas de pata, pero chamoooo, querer culpar a los demás de todo no es una buena forma de vivir. Y eso lo dice hasta Carlos Fraga.
Hay varias consecuencias para alguien que actúa de esa forma y que he comprobado yo misma cuando alguna vez se me ocurrió la fatídica idea de actuar así: comienzas a espantar a todos porque no asumes tus culpas, te haces frágil ante los demás e incapaz de asumir tus fallas, ganas atenciones y comprensión hipócrita y la más lamentable, te ganas la lastima de la gente.
Estos escombros también salpican a los que estamos al rededor, a veces, nos volvemos complacientes con esos incapaces de ser verdugos. Otras tantas cedemos ante los caprichos de ellos, y la mayoría de las veces nos dejamos envolver en la mentira y la historia que se inventan para pasar de ser los responsables a ser los afectados por el problema.
En lo personal creo que todas alguna vez hemos procurado ser "la víctima", pero yo me he encontrado con esta actitud principalmente en el género masculino. Sí, en lo hombres, en todos esos hombres que se dicen fuertes y capaces. Todos esos a los que uno les confía la vida y en los que apuestas tu amparo. Es increíble que sean los caballeros aquellos incapaces de afrontar un error que ataña al plano sentimental.
Y solo basta con ver a un padre que no admite una infidelidad, a un hijo que oculta cualquier metida de pata en una rabieta insensata, a un esposo que le pega a su mujer y justifica la acción en algún invento ilógico, un novio que se basa en los errores de su pareja para escudarse de cualquier reclamo y hasta en un hermano incapaz de disculparse por haberte herido. La victimización es un problema masculino que todas las mujeres hemos padecido en alguna ocasión, así como el virus de la varicela o la rubéola que a todos nos debe pasar al menos una vez en la vida.
Pero, lo importante es lograr escapar de quienes padezcan este mal, no dejar que los arrebatos de culpa lleguen a nosotros, porque finalmente cada quien es su propio verdugo, como dicen por ahí y eso de estar siendo los que siempre sufren termina alejando a la gente que quiere ser feliz. En cuanto a mi, de mala me veo más bonita y cualquier víctima que quiera asomarse por estos lados deberá comprender que ser maluca es hasta interesante y más atrayente que cualquier drama.
En lo personal creo que todas alguna vez hemos procurado ser "la víctima", pero yo me he encontrado con esta actitud principalmente en el género masculino. Sí, en lo hombres, en todos esos hombres que se dicen fuertes y capaces. Todos esos a los que uno les confía la vida y en los que apuestas tu amparo. Es increíble que sean los caballeros aquellos incapaces de afrontar un error que ataña al plano sentimental.
Y solo basta con ver a un padre que no admite una infidelidad, a un hijo que oculta cualquier metida de pata en una rabieta insensata, a un esposo que le pega a su mujer y justifica la acción en algún invento ilógico, un novio que se basa en los errores de su pareja para escudarse de cualquier reclamo y hasta en un hermano incapaz de disculparse por haberte herido. La victimización es un problema masculino que todas las mujeres hemos padecido en alguna ocasión, así como el virus de la varicela o la rubéola que a todos nos debe pasar al menos una vez en la vida.
Pero, lo importante es lograr escapar de quienes padezcan este mal, no dejar que los arrebatos de culpa lleguen a nosotros, porque finalmente cada quien es su propio verdugo, como dicen por ahí y eso de estar siendo los que siempre sufren termina alejando a la gente que quiere ser feliz. En cuanto a mi, de mala me veo más bonita y cualquier víctima que quiera asomarse por estos lados deberá comprender que ser maluca es hasta interesante y más atrayente que cualquier drama.
