jueves, 8 de agosto de 2013

Con el tiempo 




“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el amor no significa acostarse,
y que una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender…

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta
y los ojos abiertos,
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad.

Y uno aprende que si es demasiado
hasta el calor del sol puede quemar.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno es realmente fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende… y así cada día.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien
porque te ofrece un buen futuro,
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz
de amarte con tus defectos y sin pretender cambiarte
puede brindarte toda la felicidad.

Con el tiempo aprendes que si estás con una persona
sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados
y quien no lucha por ellos, tarde o temprano,
se verá rodeado sólo de falsas amistades.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en momentos de ira
siguen hiriendo durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es atributo sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente es muy probable que la amistad nunca sea igual.

Con el tiempo te das cuenta que aún siendo feliz con tus amigos,
lloras por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida,
con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta que el que humilla
o desprecia a un ser humano, tarde o temprano
sufrirá multiplicadas las mismas humillaciones o desprecios.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy,
porque el sendero del mañana no existe.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen ocasiona que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás a los que se marcharon.

Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón,
decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas,
decir que quieres ser amigo, pues ante una tumba, ya no tiene sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo…”


martes, 6 de agosto de 2013

Actos de bondad


  A veces la vida nos sorprende. Nos tumba de golpe con esos eventos que no esperamos, pero que son parte de lo que debemos vivir para "seguir adelante".
  Y justo en ese momento en que estas a punto de perder la esperanza, de tirar la toalla, aparece ese señor, en el vagón repleto, que alza su voz y decide darle el puesto a una viejita de esas a las que se le notan los años. Sí, es una tontería, es algo muy pequeño. Un gesto mínimo, sin embargo, ese pequeño acto de bondad te ayuda a recordar que el mundo es más que cosas tristes y que hay gente que, sin saberlo, es capaz de impulsarte a creer de nuevo.
  Si a las 9 de la noche te montas en el último autobús de la línea hacía un lugar remoto y comienzas a ver, atónita, como unos y otros se ayudan para que todos quepan en el carro y nadie se quede sin llegar a su casa y hasta tú participas en aquel evento extraordinario, entonces no deberías sorprenderte, porque ese tipo de cosas son la chispa que te permitirá entender que el mundo gira a pesar de los obstáculos y las tristezas y; que la vida nos sorprende, pero no siempre para mal.
  Cuando te atreves a ver esas pequeñas cosas, entonces tienes fe y convicción para seguir tu camino con la seguridad de que siempre encontrarás un gesto que te provocará la más sincera de las sonrisas, el más profundo de los suspiros y el más real de los agradecimientos a la vida, a esa que te sorprende a diario.