domingo, 28 de abril de 2013

De paso por el Centro de Caracas

En un recorrido por el casco histórico de la ciudad capitalina quienes la conocen desde siempre pueden notar sus grandes cambios, y los que no, también podrán maravillarse con un espacio en el que parece no correr el tiempo jamás Si decide hacer un viaje a la historia de Caracas, el metro es una buena opción. Basta con comprar un boleto del subterráneo y adentrarse en sus vagones hasta la estación Capitolio para que inicie el recorrido. Es necesario iniciar el viaje en la plaza Bolívar que es el epicentro del casco histórico caraqueño. Allí se sentirá en un lienzo de fotografías antiguas pues en ella todo transcurre en blanco y negro: las ardillas, el mármol del piso, los parales, las fuentes y los ancianos conversando sobre sus aventuras de juventud hacen que allí el tiempo no corra. Al mirar a su alrededor se topará con las más importantes y antiguas edificaciones de la ciudad capital, que a juicio del cronista de Caracas, Guillermo Durán, conforman un patrón a escala de la ciudad en general con un crecimiento cuadriculado, siempre en torno a un plaza mayor. Paredes que hablan Desde su fundación en 1567, la ciudad de Caracas se ha caracterizado por ser un espacio dotado de historia. Sus habitantes son los protagonistas, por supuesto; pero los acontecimientos que se dan en el centro de Caracas están enmarcados por el contenido que narran sus paredes. Un rasgo muy curioso de la ciudad es el nombre que llevan cada una de las esquinas del centro, algunas ostentan los apellidos de personas que fueron influyentes durante la colonia o época de la Independencia, otros provienen de árboles que crecían en el lugar, ciertos fueron colocados en honor a santos o para eternizar una leyenda caraqueña, y hay los que fueron producto del ingenio del venezolano. Esta nomenclatura hace de Caracas una ciudad única donde las direcciones se hacen pintorescas y hasta graciosas; como ejemplo de ello encontrar la esquina "Peligro a Pele el Ojo" en la que usted tendrá que ser muy precavido, pues el hampa está a la orden del día. O la esquina de "Pinto a Miseria" en la que los caraqueños saben que se encuentran las trabajadoras sexuales más baratas. Retomando el recorrido, alrededor de la plaza Bolívar se localizan importantes y antiguas edificaciones como la Catedral, La Casa Amarilla, El Palacio Municipal y El Capitolio. Al lado de la Iglesia, hacia la esquina de Gradillas, se encuentra el Museo Sacro. Todos estos, espacios que hoy le muestran otra fachada a los caraqueños como consecuencia de los trabajos ejecutados por el Estado en el Plan Caracas Bicentenaria. Antes y después Con el objetivo firme de celebrar los 200 años de la independencia de Venezuela el Gobierno de Distrito Capital inició en julio de 2011 la recuperación de 30 manzanas correspondientes al casco histórico capitalino. Entre las infraestructuras recuperadas se encuentran el Teatro Principal, El León de Oro, el Correo de Carmelitas, la basílica menor de Santa Capilla, el edificio La Torre, la escuela superior de Música José Ángel Lamas, además de los espacios públicos adyacentes a la Plaza Bolívar, Las Gradillas y San Jacinto. Quien no ha recorrido estos espacios en mucho tiempo se topará con una nueva fachada a color de la ciudad, donde los tonos pasteles y grises plomo dejaron de ser para ceder el paso a los tonos salmón, naranja y por supuesto el rojo que hoy viste a toda la región capitalina de punta a punta. El cronista Durán asegura que “los cambios impuestos a razón del Bicentenario son positivos para nuestro centro histórico porque con ello lograremos conservar por mucho más el espíritu de la Caracas de antaño que todos revivimos con nostalgia cuando paseamos por las veredas y bulevares del centro”. El presidente de la Fundación para la Cultura y las Artes de Caracas, Freddy Ñañez, comentó en declaraciones ofrecidas a la AVN que “le hemos estado quitando espacio a los centros de consumo para devolvérselos a los centros culturales; la cultura ahora tiene una función social y no servicial”; y sin duda esta parte del plan Caracas Bicentenario ha causado opiniones diversas entre quienes hacen vida en el centro de la ciudad. Tal es el caso de Araon Valderrama, propietario de un comercio adyacente a la Plaza el Venezolano para quien haber pintado su Santamaría de gris no es el problema, sino el hecho de que ya no puedan haber identificaciones para los locales comerciales, pues “ahora como nos identificamos, como nos encuentra el comprador”. Esto en contraposición a la opinión de otros propietarios de negocios en la zona como Joel Andrade para quien “el cambio favorece la visión que tienen los caraqueños de su ciudad, la embellece y la hace más autentica”. “En estos espacios convergen todo tipo de culturas e ideologías” comenta Durán. A la vez que termina el recorrido nuevamente en la Plaza Bolívar, donde todo comenzó. Allí se hace vivible la frase de Durán al ver en una esquina un toldo de campaña del Chavismo, en el centro la Guardia Patrimonial cuidando los espacios que son usados por quienes reposan en sus horas de descanso laboral, los revolucionarios confesos lanzando ideas utópicas al aire, los que toman café o se echan “un palito” y los que simplemente vamos de paso. GCS

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